El crecimiento del BRICS y su impacto en la economía global

En un contexto de profundos cambios en el escenario global, el grupo BRICS se consolida como un actor clave para el desarrollo y la paz, según destacó Celso Amorim, asesor de la Presidencia de Brasil en Asuntos Internacionales. Con una estructura ampliada y una creciente influencia, el bloque se proyecta como una alternativa al dominio de las potencias tradicionales y refuerza la cooperación entre los países emergentes.
El crecimiento del BRICS y su impacto en la economía global
Desde su primera cumbre en Ekaterimburgo en 2009, el BRICS ha pasado de ser un foro de economías emergentes a un verdadero bloque geopolítico. A los cinco miembros fundacionales (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), se sumaron recientemente Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Irán e Indonesia. A su vez, países como Bielorrusia, Bolivia, Kazajistán, Cuba, Malasia, Nigeria, Tailandia, Uganda y Uzbekistán figuran como asociados.
Amorim subrayó que el BRICS «quiere la prosperidad, pero también quiere la paz», en un mundo donde la multipolaridad se vuelve cada vez más evidente. En este sentido, destacó que la existencia del bloque no solo equilibra las relaciones internacionales, sino que también promueve un comercio más dinámico y bilateral entre sus miembros.
La ausencia de Argentina y la postura de Milei
La República Argentina estuvo a punto de incorporarse al BRICS en 2023, tras un acuerdo alcanzado durante la gestión de Sergio Massa como ministro de Economía. Sin embargo, la decisión del presidente Javier Milei de rechazar la adhesión dejó al país fuera del grupo. Esta determinación generó debates dentro del país, especialmente en sectores que ven en el BRICS una oportunidad para diversificar mercados y reducir la dependencia de Occidente.
BRICS y el fortalecimiento del Sur Global
El asesor brasileño recordó que su país siempre ha defendido la multipolaridad y la cooperación entre las naciones del Sur Global, incluso antes de que estos conceptos tomaran fuerza en el discurso internacional. «Ya creíamos en un Sur Global antes de que los nombres fueran elaborados y discutidos», afirmó Amorim.
El BRICS ha funcionado como un catalizador para estrechar relaciones entre sus integrantes y con otros países estratégicos. Además de potenciar el comercio, su presencia refuerza las relaciones bilaterales y contribuye a la estabilidad económica en un mundo en constante transformación.
¿Hacia dónde va el BRICS?
Con una estructura más robusta y una agenda que prioriza la cooperación Sur-Sur, el BRICS sigue consolidándose como un pilar del desarrollo global. Su papel en la redefinición del equilibrio de poder es innegable y, aunque enfrenta desafíos, su expansión demuestra que la búsqueda de un orden más equitativo sigue en marcha.
Xinhua/NA



