El Mercosur debate su vulnerabilidad económica frente a tensiones geopolíticas y financieras

Mercosur volvió a encender las alertas sobre los desafíos que enfrenta la región en un escenario internacional atravesado por la volatilidad financiera, las tensiones geopolíticas y los efectos del cambio climático. En ese marco, los ministros de Economía y los presidentes de los bancos centrales del bloque debatieron este viernes los principales riesgos macroeconómicos del Mercosur, durante una reunión remota realizada bajo la presidencia pro tempore de Brasil.
En un contexto de incertidumbre global, los países del Mercosur coincidieron en la necesidad de reforzar la coordinación macroeconómica regional para enfrentar amenazas externas y fortalecer la resiliencia de sus economías.
En el encuentro —del que participaron representantes de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, junto a Estados asociados como Colombia y Perú— se analizó el impacto de factores exógenos sobre las economías del bloque. Brasil presentó el informe “Riesgos macroeconómicos exógenos para la región del Mercosur en el contexto global actual”, elaborado por el Grupo de Monitoreo Macroeconómico, que sirvió como base para el intercambio de diagnósticos y perspectivas.
El debate dejó en evidencia la vulnerabilidad del Mercosur frente a shocks externos, en un escenario internacional marcado por la inestabilidad financiera, los conflictos geopolíticos persistentes y las crecientes consecuencias económicas del cambio climático. En ese sentido, los funcionarios coincidieron en que la región debe avanzar hacia una mayor articulación de políticas para amortiguar impactos y sostener el crecimiento.
Tatiana Rosito, secretaria de Asuntos Internacionales del Ministerio de Hacienda de Brasil, subrayó que la creciente incertidumbre global obliga a aprovechar estos espacios de diálogo para construir una visión económica regional común, capaz de anticipar riesgos y coordinar respuestas. En la misma línea, Paulo Picchetti, director del Banco Central de Brasil, remarcó la importancia de mantener bajo seguimiento permanente variables críticas como la volatilidad de los mercados financieros, las tensiones internacionales y los eventos climáticos extremos.
El documento presentado identifica probabilidades y posibles impactos de los distintos riesgos macroeconómicos, y propone herramientas tanto cualitativas como cuantitativas para que los países del Mercosur puedan mejorar sus mecanismos de evaluación y diseño de políticas públicas. El objetivo central es dotar al bloque de mayor capacidad de respuesta ante escenarios adversos.
En paralelo, la presidencia pro tempore de Brasil reiteró las prioridades estratégicas del Mercosur para los próximos meses: fortalecer el comercio intrarregional, diversificar las cadenas productivas y de valor, promover la transición energética, impulsar la tecnología y la innovación productiva, combatir el crimen organizado y consolidar la dimensión social y los derechos ciudadanos dentro del bloque.
Brasil continuará al frente del Mercosur hasta fines de 2025, con una agenda enfocada en la integración económica y la resiliencia regional, mientras que Paraguay asumirá la presidencia durante el primer semestre de 2026. En un mundo cada vez más incierto, el desafío para el Mercosur será traducir el diagnóstico compartido en políticas concretas que fortalezcan la estabilidad y el desarrollo de la región.



