Neil Young revive su obra más oscura: reedición 2025 de Tonight’s the Night con material inédito

Cincuenta años después de haber sido concebido en medio del dolor, Neil Young vuelve a enfrentarse a su propio abismo creativo con la reedición 2025 de Tonight’s the Night, el disco que mejor condensó su duelo personal, su desencanto con la fama y su decisión de transformar la pérdida en arte sin concesiones.
Grabado en 1973, el álbum nació atravesado por una tragedia doble: la muerte por sobredosis del asistente de gira Bruce Berry y, pocos meses antes, la del guitarrista de Crazy Horse, Danny Whitten. Dos pérdidas que sacudieron a Young y moldearon un trabajo sombrío, áspero y deliberadamente imperfecto, muy lejos del brillo comercial que había alcanzado con Harvest y sus colaboraciones con Crosby, Stills & Nash.
El disco abre y cierra con la canción que le da nombre, un réquiem directo y sin metáforas para Berry: “Bruce Berry was a working man / He used to load that Econoline van”, canta Young con una voz quebrada que nunca busca belleza, sino verdad. La sombra de Whitten también atraviesa el álbum: su voz aparece en “Come On Baby Let’s Go Downtown”, incluida como un homenaje implícito, mientras que en “Tired Eyes” la frase “He tried to do his best, but he could not” resuena como un epitafio involuntario.
La grabación reunió a los sobrevivientes de Crazy Horse, Billy Talbot y Ralph Molina, junto a Nils Lofgren en guitarra y piano y Ben Keith en steel guitar. El resultado fue un sonido crudo, con tempos inestables, errores visibles y una voz forzada que lejos de esconderse se convirtió en parte central de la estética del álbum. Esa imperfección, que en su momento desconcertó, terminó consolidando el carácter visceral de la obra.
En lo lírico, Tonight’s the Night es también un manifiesto contra el estrellato. En “World on a String”, Young minimiza el éxito comercial; en “Roll Another Number” se distancia del mito de Woodstock; y en “Albuquerque” confiesa su deseo de huir y desaparecer: “I was starvin’ to be alone”. Apenas algunas canciones como “New Mama” o “Speakin’ Out” insinúan una esperanza doméstica en medio del derrumbe emocional.
La historia de su publicación original fue tan conflictiva como su contenido. Reprise Records rechazó inicialmente el disco —o fue el propio Young quien decidió archivarlo— tras una gira por Estados Unidos y Europa. Recién en 1975, luego de un tour masivo con CSNY, el músico descartó un álbum nuevo ya terminado y se animó a lanzar este trabajo incómodo y sombrío. No fue un éxito de ventas, pero con el tiempo la crítica y el público lo consagraron como uno de los discos más importantes del rock del siglo XX.
La reedición 2025 de Tonight’s the Night suma ahora nuevas capas a esa historia. Young reemplazó la versión original de “Lookout Joe” por una toma alternativa registrada en las mismas sesiones. El lanzamiento incorpora además canciones inéditas de aquel período, como una versión temprana de “Walk On”, un registro de “Raised on Robbery” con la participación de Joni Mitchell, y “Wonderin”, hasta ahora solo disponible en el sitio web del artista.
Medio siglo después, Tonight’s the Night no solo conserva su fuerza, sino que la amplifica. La reedición no busca embellecerlo ni pulirlo: reafirma que este álbum sigue siendo un documento brutal sobre el duelo, la fragilidad y la capacidad del arte para decir lo que no puede nombrarse de otro modo. En tiempos de sobreproducción y discursos edulcorados, Neil Young vuelve a recordarnos que el rock también puede ser una herida abierta.



