Nuevo banco de clones en Noruega: cómo preservarán más de 280 variedades de plantas

El nuevo centro del Instituto Noruego de Investigación en Bioeconomía conservará más de 280 clones únicos de plantas propagadas clonalmente, desde alcachofas de Jerusalén hasta variedades tradicionales de menta y lúpulo, con el objetivo de proteger su genética y garantizar el desarrollo agrícola futuro.

En una iniciativa considerada pionera en Europa, el gobierno de Noruega inauguró un banco nacional de clones de hortalizas destinado a resguardar la diversidad genética vegetal del país. El anuncio fue realizado este martes y marca un avance estratégico para garantizar la seguridad alimentaria en un contexto global atravesado por el cambio climático y la pérdida acelerada de variedades agrícolas.

La nueva instalación funciona en la granja experimental del Instituto Noruego de Investigación en Bioeconomía (NIBIO), en Landvik, al sur del país. Allí se conservarán 160 clones únicos de hortalizas, mientras que otros 120 clones de hierbas aromáticas permanecerán en la estación de investigación de NIBIO en Apelsvoll, en la región de Toten.

A diferencia de los bancos de semillas —que preservan material genético en estado de latencia—, este banco de clones mantendrá plantas vivas en colecciones de campo, un método indispensable para aquellas especies que solo pueden reproducirse mediante propagación clonal.

Entre las hortalizas que integran la colección destacan la alcachofa de Jerusalén, el pimiento, la cebolla y el ruibarbo, cultivos con larga tradición en la agricultura noruega. También se resguardan hierbas históricas como el lúpulo, el ajo silvestre, la tanaceto y la menta de montaña, variedades que forman parte del patrimonio vegetal del país.

Desde el gobierno noruego subrayaron que el cambio climático, la aparición de nuevas enfermedades y las modificaciones en los hábitos de consumo pueden alterar rápidamente qué cultivos serán necesarios en el futuro. Por ello, consideran esencial conservar una base amplia de diversidad genética que permita avanzar en programas de mejoramiento y asegurar la adaptación de las plantas a escenarios climáticos más extremos.

Con esta iniciativa, Noruega refuerza su liderazgo en políticas de conservación biológica, sumando un nuevo eslabón a su estrategia nacional que ya incluye el reconocido Depósito Mundial de Semillas de Svalbard, considerado «la bóveda del fin del mundo». El nuevo banco de clones complementará ese sistema global con el mantenimiento de variedades vivas que, por su naturaleza, no pueden preservarse únicamente en forma de semillas.