Por qué los usuarios pasan menos tiempo en Facebook y más en plataformas de video corto

El comportamiento digital cambió. La principal modificación no es tecnológica sino de hábitos: las personas ya no navegan buscando contenido, ahora lo reciben automáticamente. Ese cambio afecta directamente a Facebook.

El diseño histórico de la plataforma se basa en un muro compuesto por textos, enlaces, fotos y debates. El usuario debe leer, interpretar y elegir. Las redes emergentes reemplazaron ese proceso por reproducción continua de video vertical. El contenido aparece sin intervención y mantiene la atención por más tiempo.

La economía de la atención favorece a los formatos breves. Un clip de pocos segundos genera interacción inmediata. Una publicación escrita requiere decisión consciente. El resultado es menor permanencia en entornos tradicionales.

Otro elemento clave es la mezcla de funciones. Facebook combina entretenimiento, información, comercio y comunidad. Esa diversidad que antes era fortaleza hoy dispersa la experiencia. Las aplicaciones centradas en un único formato ofrecen mayor claridad de uso.

La confianza también influye. Las discusiones sobre privacidad y datos personales modificaron la relación con la plataforma. Muchos usuarios conservaron la cuenta pero redujeron la actividad personal. El perfil se transformó en identificador más que en espacio de expresión.

Actualmente el tráfico principal se concentra en grupos, marketplace y páginas informativas. El entretenimiento migró. Facebook continúa siendo masivo, pero su rol es distinto: infraestructura social más que canal de ocio.

Meta desarrolla nuevas herramientas basadas en inteligencia artificial y realidad inmersiva para competir en el terreno del descubrimiento automático. El desafío es adaptarse a un modelo de consumo dominado por velocidad y personalización extrema.