Congreso paralizado: el Gobierno aún no envía reformas de Milei

El Congreso atraviesa una agenda vacía mientras el Gobierno de Javier Milei aún no envía las reformas prometidas. Solo se prevé debatir la ley de Glaciares en Diputados.

El Congreso permanece paralizado a diez días del inicio de las sesiones ordinarias, mientras el Gobierno de Javier Milei aún no envía el paquete de reformas estructurales anunciado en la Asamblea Legislativa, lo que mantiene frenada la actividad parlamentaria.

Tras haber logrado la sanción de seis leyes durante el período de sesiones extraordinarias, el oficialismo decidió desacelerar el ritmo legislativo en el Congreso a la espera de nuevas iniciativas del Poder Ejecutivo.

En la apertura de sesiones ordinarias del 1 de marzo, el presidente Javier Milei anticipó una serie de reformas de amplio alcance. Entre ellas, mencionó cambios en el sistema judicial, político, educativo y tributario, además de modificaciones a los códigos Civil, Comercial, Procesal y Aduanero.

Sin embargo, a más de una semana de ese anuncio, ninguno de esos proyectos fue remitido al Congreso, lo que generó una virtual parálisis en ambas cámaras.

En la Cámara de Diputados, la única iniciativa en agenda es la reforma de la ley de Glaciares, ya aprobada por el Senado el pasado 26 de febrero. El oficialismo busca tratarla en la primera quincena de abril, una vez concluidas las audiencias públicas.

No obstante, este proyecto enfrenta resistencias incluso en bloques que acompañaron al Gobierno en votaciones anteriores, lo que anticipa un debate complejo.

Más allá de esta iniciativa puntual, no hay convocatorias previstas para sesiones ni reuniones de comisiones relevantes. Según fuentes parlamentarias, la estrategia de La Libertad Avanza es reactivar la actividad recién cuando el Ejecutivo envíe los proyectos que actualmente se encuentran en etapa de diseño.

Una de las reformas que se esperaba con mayor inmediatez era la reforma política, que incluiría la eliminación de las PASO, cambios en el financiamiento de campañas y mayores exigencias para el reconocimiento de partidos políticos.

Sin embargo, desde el propio Gobierno admiten que ese proyecto aún no está definido. Fuentes oficiales señalaron que las iniciativas todavía no fueron discutidas en la mesa política, donde se evalúan sus alcances, implicancias y eventuales modificaciones.

La falta de definiciones genera incertidumbre tanto en el oficialismo como en la oposición. Legisladores de distintos bloques coinciden en que la ausencia de proyectos limita cualquier posibilidad de negociación o construcción de consensos.

Además, la parálisis legislativa impacta en la dinámica institucional, ya que el Congreso queda relegado a un rol pasivo en un contexto donde el Gobierno anticipó reformas estructurales de gran magnitud.

En paralelo, el Senado también muestra una actividad reducida. La Cámara alta ya aprobó todas las iniciativas previstas durante las sesiones extraordinarias y ahora espera el envío de nuevos pliegos por parte del Ejecutivo.

Entre los temas pendientes figura la posible continuidad de Carlos Alberto Mahiques en la Cámara Federal de Casación Penal, así como ascensos militares propuestos por el Gobierno.

El escenario actual plantea un interrogante central: cuándo y en qué términos el Gobierno enviará el paquete de reformas anunciado.

Hasta el momento, no hay fechas concretas ni señales claras sobre el avance de esos proyectos, lo que prolonga la inactividad parlamentaria.

En Diputados, todas las miradas están puestas en abril, cuando podría retomarse la actividad con el debate por la ley de Glaciares. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión dependerá del envío de las reformas estructurales prometidas por Milei.

Mientras tanto, el Congreso continúa con una agenda limitada y sin definiciones, en un contexto político que exige definiciones legislativas de fondo.