Guterres pide fin de la guerra entre EE.UU., Israel e Irán

El secretario general de la ONU, António Guterres, urgió a detener la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Advirtió que el conflicto está fuera de control y pidió retomar la vía diplomática.
El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, instó este miércoles a Estados Unidos e Israel a poner fin a la guerra contra Irán, en medio de un conflicto que ya supera las tres semanas y que, según advirtió, se encuentra fuera de control y con consecuencias globales cada vez más graves.
La escalada bélica en Oriente Medio ha alcanzado un punto crítico tras semanas de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, con impactos directos en la estabilidad regional y efectos colaterales en la economía global. Desde el inicio de las hostilidades, la comunidad internacional ha manifestado preocupación por el aumento de víctimas civiles y la expansión del conflicto hacia otros territorios.
En este contexto, la ONU ha intensificado sus llamados a un cese inmediato de las acciones militares, alertando sobre el riesgo de una desestabilización aún mayor en una región históricamente marcada por tensiones geopolíticas.
Durante una declaración ante la prensa, Guterres fue contundente al señalar que “ya es hora de poner fin a la guerra”, al tiempo que destacó que el sufrimiento humano continúa agravándose, con un incremento sostenido de víctimas civiles.
El jefe del organismo internacional también dirigió un mensaje específico a Irán, instando a su gobierno a cesar los ataques contra países vecinos que no forman parte directa del conflicto. En paralelo, pidió a Estados Unidos e Israel detener las operaciones militares que alimentan la escalada.
Guterres remarcó que, tras más de tres semanas de enfrentamientos, la guerra ha superado límites que incluso los propios líderes consideraban impensables. “Esto ha llegado demasiado lejos”, advirtió, al tiempo que insistió en la necesidad de frenar la escalada y avanzar hacia una solución diplomática.
El secretario general subrayó que el impacto del conflicto no se limita a la región, sino que ya tiene consecuencias globales significativas. Entre ellas, mencionó la volatilidad de los mercados internacionales, las restricciones a las operaciones humanitarias y el agravamiento de las condiciones de vida en los sectores más vulnerables.
En ese marco, enfatizó que las repercusiones recaen con mayor intensidad sobre quienes no tienen responsabilidad directa en la guerra, particularmente los países más pobres y las poblaciones más expuestas.
Además, anunció la designación de Jean Arnault como su enviado personal para coordinar los esfuerzos diplomáticos y humanitarios de la ONU frente al conflicto.
Guterres también extendió su preocupación a otros focos de tensión en la región, como la guerra en el Líbano. En ese sentido, pidió al grupo Hezbolá que cese sus ataques contra Israel, y exhortó a este último a detener sus operaciones militares en territorio libanés.
“El modelo de Gaza no debe replicarse en el Líbano”, advirtió, marcando una línea clara sobre los riesgos de una expansión del conflicto.
Desde la ONU señalaron que el sistema internacional está trabajando activamente para mitigar las consecuencias humanitarias y económicas de la guerra. Sin embargo, Guterres fue enfático en que la única solución efectiva es el fin inmediato de las hostilidades.
“La mejor manera de minimizar esas consecuencias es clara: poner fin a la guerra”, sostuvo, reiterando su llamado a retomar el camino del diálogo y el respeto al derecho internacional.
El mensaje final del secretario general fue categórico: “La guerra no es la respuesta. La diplomacia es la salida. La paz es la salida”.



