Lula oficializó el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó el decreto que pone en marcha el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. El tratado comenzará a regir gradualmente desde el 1 de mayo y busca integrar un mercado de más de 700 millones de personas.
El mandatario brasileño destacó que el entendimiento “se hizo a hierro, sudor y sangre” tras más de 25 años de negociaciones y lo definió como una defensa del multilateralismo frente a las tensiones comerciales globales.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, promulgó este martes en Brasilia el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, un paso decisivo para la creación de una de las mayores áreas comerciales del planeta. El tratado, aprobado previamente por el Congreso brasileño, comenzará a aplicarse de manera gradual a partir del 1 de mayo y abarca más del 90% del intercambio comercial entre ambos bloques.
El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea fue firmado el pasado 17 de enero en Paraguay, luego de más de dos décadas de negociaciones políticas, comerciales y diplomáticas. Se trata de uno de los tratados más relevantes para América del Sur en términos de apertura de mercados y cooperación económica internacional.
El Mercosur está integrado actualmente por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, mientras que Bolivia avanza en su proceso de adhesión plena. Del otro lado, la Unión Europea representa uno de los mercados más importantes y desarrollados del mundo.
La iniciativa prevé la reducción progresiva de aranceles, la facilitación del comercio bilateral y un incremento en el flujo de inversiones y bienes entre ambas regiones. Además, apunta a consolidar una integración económica más profunda en un contexto internacional marcado por disputas comerciales y tensiones geopolíticas.
La promulgación fue realizada en el Palacio de Planalto, sede del Gobierno brasileño, con la presencia de autoridades nacionales y representantes parlamentarios. Durante el acto, Lula destacó el largo recorrido político que implicó alcanzar el entendimiento con la Unión Europea.
“Este acuerdo se hizo a hierro, sudor y sangre, porque hay muchos intereses que intentan impedir que Brasil crezca y dispute espacio”, sostuvo el mandatario brasileño al defender la importancia estratégica del tratado.
Lula también vinculó la firma del acuerdo con el escenario internacional actual y cuestionó las políticas comerciales impulsadas por el presidente estadounidense, Donald Trump.
“Después de que Trump tomó las medidas que tomó, practicando gravámenes de forma unilateral contra el mundo entero, la respuesta que la Unión Europea y Brasil le dieron al mundo es que no existe nada mejor que creer en el ejercicio de la democracia, en el multilateralismo y en la relación cordial entre las naciones”, afirmó.
El presidente brasileño remarcó además que este entendimiento podría abrir la puerta a nuevos acuerdos internacionales del Mercosur con otros mercados estratégicos. En ese sentido, mencionó las negociaciones en marcha con Singapur y Canadá, además de la posibilidad de incorporar a Colombia al bloque regional.
El acuerdo Mercosur-Unión Europea es considerado por especialistas como uno de los tratados comerciales más ambiciosos de las últimas décadas para América Latina. La integración proyectada alcanzará un mercado superior a los 700 millones de consumidores y permitirá ampliar el intercambio de productos industriales, agroindustriales y servicios.
Entre los sectores que podrían verse beneficiados aparecen el automotriz, el agroexportador, la industria alimentaria y las economías vinculadas a la tecnología y la innovación. Sin embargo, también existen debates sobre el impacto que la apertura comercial podría generar en algunas industrias locales y en sectores productivos sensibles.
Desde el Gobierno brasileño sostienen que el tratado fortalecerá la competitividad regional y consolidará al Mercosur como un actor relevante en el comercio internacional. La defensa del multilateralismo y la integración económica aparece además como uno de los principales ejes diplomáticos impulsados por Lula desde su regreso al poder.
Con la promulgación realizada por Brasil, el acuerdo comenzará su implementación gradual desde mayo, aunque todavía restan distintos procedimientos administrativos y regulatorios en algunos países involucrados.
El desafío para los gobiernos del Mercosur será ahora avanzar en la adaptación de normativas internas, fortalecer la competitividad productiva y garantizar condiciones equilibradas para los sectores económicos más expuestos a la competencia internacional.
Al mismo tiempo, la entrada en vigor del tratado podría redefinir el posicionamiento geopolítico del Mercosur en un contexto global atravesado por disputas comerciales entre las principales potencias económicas.



