Flybondi enfrenta una crisis operativa y presión regulatoria

Flybondi atraviesa una de sus peores crisis operativas desde su llegada al mercado argentino. Las cancelaciones alcanzaron el 75% en julio y Brasil restringió la venta de pasajes mientras la ANAC exige un plan para garantizar las operaciones.
Flybondi, la primera aerolínea low cost que comenzó a operar en Argentina, enfrenta una crisis operativa que dejó de ser un problema estacional para convertirse en un conflicto que involucra a organismos reguladores de Argentina y Brasil. Durante julio, la compañía canceló alrededor del 75% de sus vuelos domésticos y redujo drásticamente la cantidad de aeronaves disponibles.
El deterioro de la operación se produce después de más de un año y medio marcado por problemas de flota, cancelaciones y reprogramaciones. La situación alcanzó a miles de pasajeros durante las vacaciones de invierno, mientras la compañía continuó comercializando pasajes a través de su página web y agencias de viajes.
Los datos presentados por la senadora mendocina Mariana Juri, presidenta de la Comisión de Turismo, permiten dimensionar el problema. Según un pedido de informes presentado ante la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), Flybondi programó 10.204 vuelos desde comienzos de 2026 y canceló 2.081.
La flota efectiva también sufrió una fuerte reducción: pasó de un promedio de 19 aeronaves activas por día a apenas tres aviones operativos diarios.
Cancelaciones récord y restricciones en Brasil
Entre el 1° de julio y el 30 de julio, las cancelaciones domésticas de Flybondi llegaron al 75,73%, mientras que la puntualidad se ubicó apenas en el 7,32%.
La situación llevó a Juri a reclamar ante la ANAC información sobre las actuaciones administrativas, actas de infracción y eventuales sumarios contra la compañía. También cuestionó que la aerolínea continuara vendiendo pasajes cuando su capacidad operativa resultaba insuficiente para cumplir con la programación anunciada.
El conflicto se trasladó además al mercado brasileño. La Agencia Nacional de Aviación Civil de Brasil resolvió aplicar una medida cautelar administrativa después de constatar que Flybondi canceló el 79% de los vuelos previstos hacia ese país entre el 1° y el 27 de julio.
La autoridad brasileña restringió la comercialización de pasajes para las rutas hacia Florianópolis, Maceió y Salvador que todavía no habían comenzado a operar. También impidió que la empresa incorpore nuevos destinos, aumente frecuencias o amplíe su red en Brasil.
La medida no alcanza a los tickets ya emitidos. En esos casos, Flybondi debe garantizar asistencia, reubicación sin costo o reintegros a los pasajeros afectados por eventuales nuevas cancelaciones, de acuerdo con la normativa brasileña.
La ANAC exige un plan de acción
La decisión de Brasil aceleró la intervención de las autoridades argentinas. La ANAC intimó a Flybondi a presentar un plan de acción detallado que permita determinar si la programación comercial de la empresa resulta compatible con su verdadera capacidad operativa.
El documento deberá especificar, entre otros aspectos, cuántas aeronaves prevé utilizar la compañía, cuál será su programación de vuelos y cuántos pasajes fueron comercializados en función de esa capacidad.
El objetivo del organismo es verificar que la oferta de vuelos sea consistente con los recursos disponibles y que las aeronaves utilizadas cumplan con las exigencias de seguridad operacional.
La legislación argentina presenta, sin embargo, una diferencia respecto de Brasil: para operadores habilitados no contempla actualmente una suspensión cautelar de la venta de pasajes. De todos modos, la ANAC advirtió que puede adoptar medidas dentro de sus competencias si detecta incumplimientos vinculados con la seguridad.
También podrían aplicarse sanciones ante infracciones aerocomerciales o afectaciones a los derechos de los pasajeros, como sobreventa, cancelaciones sin asistencia adecuada o incumplimientos en las obligaciones de atención.
El futuro de Flybondi, bajo presión
La crisis combina distintos factores: una flota reducida, problemas operativos, sanciones, restricciones en Brasil y cuestionamientos políticos y regulatorios en Argentina. A esto se suma el impacto directo sobre los pasajeros, que deben afrontar reprogramaciones, conexiones perdidas y gastos adicionales.
En paralelo, el grupo COC Global, propietario de Flybondi y OCA, evalúa un eventual cambio de marca bajo el nombre “OCA Air”. Si la iniciativa finalmente avanza, podría abrir nuevos interrogantes sobre la estrategia empresarial y la continuidad de las operaciones de la compañía.
El escenario más complejo dependerá ahora del plan que Flybondi presente ante la ANAC. Si las autoridades consideran que la empresa no puede garantizar una operación compatible con sus recursos y las condiciones de seguridad exigidas, podrían avanzar con medidas más severas, incluida la inmovilización total o parcial de aeronaves.
Para el mercado aerocomercial argentino, el caso excede los problemas de una compañía. La magnitud de las cancelaciones pone en discusión los límites de la desregulación y la capacidad del Estado para garantizar que la oferta comercial de las aerolíneas sea consistente con su capacidad real de operación.
Para los pasajeros, en tanto, la prioridad será recuperar previsibilidad y contar con mecanismos efectivos de asistencia y compensación. La respuesta de la ANAC y la evolución de las restricciones impuestas en Brasil serán determinantes para establecer si Flybondi logra estabilizar sus operaciones o enfrenta una crisis todavía mayor.



